jueves, 18 de enero de 2018

Lo que dejó el 2017 (III)

Tal cual vengo haciendo hace varios años en este blog, aquí nos gusta contar siempre la historia completa para bien o para mal. Nada ganamos omitiendo las malas experiencias aunque en redes últimamente abundan los "buenoides" gastronómicos que, buscando quedar bien con todos, no tiene la más mínima capacidad de crítica. 

A pesar que con los años he aprendido a escoger pacientemente los restaurantes que visito, mi exceso de optimismo a veces me hace fallar en gran estilo y este post es un resumen de las malas experiencias. 

El peso de la tradición.
¿Arroz con pollo?
Dejo constancia que sólo acudí a este local porque mi madre quería recordar épocas felices de su infancia. Si bien los restaurantes de comida criolla no suelen traer sorpresas, mis expectativas se elevaron levemente cuando apareció la dueña y se lanzó con una perorata sobre la historia del restaurante, las recetas recuperada y la tradición que se respira en cada rincón del salón.

Sin embargo, y tal cual me pasó en cierto restaurante de Lince cuyo nombre ya olvidé, la realidad fue más horrible de lo que esperaba. El arroz con pollo de la foto no se ve muy apetecible que digamos, lo cual ya es mal síntoma porque realmente hay que esforzarse para arruinar una receta tan simple. El problema se dio cuando corté la presa de pollo y descubrí que el centro estaba muy frío, lo que me hizo pensar seriamente si me habían servido un plato del día anterior. Probablemente alguien diga esos errores son frecuentes, pero cuando se tiene el descaro de cobrar S/.44.00 por un plato casero no hay derecho a cometerlos.

El tiro de gracia fue que la dueña, a pesar que la convoqué, nunca se acercó a escuchar mi reclamo. Por lo visto las reservas de buena onda se acaban al momento de la presentación pero no cuando se trata de atender a un cliente insatisfecho.

Lección para el restaurador: Si vas a poner tu mejor cara para recibir a los clientes, pónla también para aceptar las quejas.


De como odiar el panetón en 5 minutos.
¿Panetón?
"¡La navidad llegó a (...) y con ella nuestro panetón preparado artesanalmente con arancia candita importada. 940 gramos de sabor, tradición y mucho cariño. ¡Tutto fatto in casa!" Esa es la presentación que hizo una cafetería en su página web para el panetón más decepcionante que he probado en el año. 

No hay ciencia cuando se trabaja con masas. O lo haces bien o lo haces bien. No hay segundas oportunidades y si fallaste en alguna parte del proceso esto influirá inevitablemente en el resultado. Eso es lo que yo debí recordar cuando abrí la caja azul decorada primorosamente con cintas marrones. ¡El panetón no había levado! Mi primera reacción fue ir corriendo a devolverlo, pero manejar un domingo en la tarde por la avenida Javier Prado no es una tarea muy placentera que digamos. Además ¿qué tan malo podría estar?

Cuando lo corté descubrí que la nefanda realidad. Sí, estaban las famosas naranjas confitadas pero la textura era una desgracia. Ni hebra, ni "memoria" del panetón, era poco menos que un keke reseco. En serio, amigo restaurador, ¿no te diste cuenta al momento del empaque que tu panetón no estaba bien hecho? ¿Y aún así lo sacaste a la venta? Lo que sea no recomendaré ningún producto que venga de esta cafetería, y eso que me había dejado muy buen sabor de boca en una ocasión. 

Lección para el restaurador: Si un lote de tu producto salió mal, no lo vendas. Acuérdate lo que pasó con la cerveza Pilsen.

La maldición de la pasta.
Debe haber un genio maligno que cada vez que visito un restaurante italiano me susurra al oído: "pide panzotti, pide panzotti" De otra manera no me explico porque sigo ordenando esta pasta de marras.

Hhhmmm... panzotti
Haciendo memoria fue en La Bistecca donde comí panzotti por primera vez. Como era un buffet de pastas solían servir dos unidades con lo cual, uno quedaba más que satisfecho. ¿Será entonces ese evento lo que me motivó a pedirlos? Asumo mi parte de culpa porque a veces entro en modo "piloto automático" y ordeno por ordenar.

Sólo eso explica que haya pedido el plato de la foto. Unos panzotti de asado de tira y una salsa tipo huancaína, inexplicable combinación de proteína y grasa que auguraba una larga digestión. Nada que un bajativo no pueda solucionar aunque lo que me sacó de cuadro fue que cuando corté los fideos los bordes estaban completamente crudos, totalmente fuera de cocción. Algún pecado debo haber estado pagando o me habrá alcanzado la venganza de un cocinero para que me hayan servido un plato así. Estimado restaurador, ¿escuchaste alguna vez la frase "no hay segundas oportunidades para causar una primera buena impresión"?

Lección para el blogger: No volver a pedir panzotti. Nunca más.

El rico bluff
La rica cola.
Voy a dejar algo bien en claro, no se trata del producto si no de toda la alharaca que generó en redes el famoso local de Surquillo. Criticar una opción de bajo costo es mezquino pero cuando yo la probé no me quedó claro como logró mantener en vilo a los medios de comunicación durante varias semanas. 

El producto en sí no pasa de ser algo medianamente aceptable pero considero que su popularidad fue resultado de una combinación de varios factores: el ansia de generar likes de algunos advenedizos gastronómicos, la novelería limeña y la infame censura a contar la historia completa, léase criticar. 

Yo no fui parte de aquella ola mediática porque nunca me ha interesado hacer lo mismo que el resto. Me conformé con narrar la experiencia completa, considerando incluso la larga hora que estuve esperando. Si bien en los ultos meses han aparecido incontables páginas de recomendaciones, la mayoría se me antoja una vana competencia para ver quién toma la foto más nítida con el smartphone. Vamos chicos, un poco de capacidad crítica sería deseable, ¿o es que son de esas personas que, tal cual decía la canción de Los Prisioneros, nunca quedan mal con nadie? 

Lección para ustedes: Omitir detalles en una historia para quedar bien es poco menos que mentir.

martes, 16 de enero de 2018

Lo que dejó el 2017 (II)

Continuamos con la selección de favoritos del año.

El restaurante de oficina: Aïoli
Alguna vez leí en un artículo que a los lugares buenos hay que extrañarlos. Cualquier diría entonces que Aïoli debe ser espectacular para que haya dejado pasar tanto tiempo sin visitarlos. Y es que ir durante la semana de Chacarilla a San Isidro es toda una odisea por culpa del tráfico de marras. Sin embargo cuando hay feriados públicos aprovecho para darme una escapada.

En la sección de fondos recomiendo el chaufa Aïoli, un clásico chaufa de pollo en porción familiar. Para los que buscan algo ligero el pescado a la financiera es la opción ideal acompañado de papas cocktail y ensalada fresca. Pero mi favorito indiscutible es el cordon blue de pollo, la clásica pechuga rellena con jamón y queso bañada en salsa de champiñones. La porción es tremenda y lo recomiendo sólo si tienen mucho apetito. ojo que también hay opciones veggies y, novedad del año, platos donde la quinua es la protagonista.

Me alegró ver el salón lleno en mi última visita y deduzco que luego de tantos años siguen haciendo un buen trabajo para sus comensales. Labor admirable en una zona tan difícil donde la competencia es feroz y un dígito en los precios de carta puede significar la ruina o el éxito.

Aïoli queda en Arias Schreiber 253, San Isidro.
Recomendaciones: Causa limeña, cordon bleu, chaufa Capón.


El restaurante italiano: Trattoria dei Prati

Soy cliente habitual de tu restaurante hace ya más de cinco años y la chef Lula Prai siempre me recibe con un abrazo inmenso y una expresión inquisitiva como desafiándome a probar otro plato que no sean sus maravillosos spaghetti alle vongole.  

¿Quieren que les recomiende un plato? Imposible. Ustedes díganle a la chef que desean comer y ella los guiará a través de la carta para que descubran joyas como los el carpaccio de bresaola, los spaghetti alle vongole, el tremendo ossobuco para compartir y no paro de contar. Ojo que no se andan por las ramas cuando se trata de ser generosos en las porciones. 

El ambiente se merece un párrafo aparte, acogedor y sencillo pero con toques coloridos que le ha dado la misma chef tratando de reflejar lo que es su propuesta: una fiesta de la comida italiana donde ustedes serán los invitados de honor. 

Trattoria dei Prati queda en Cantuarias 239 , Miraflores.
Recomendaciones: Pónganse en manos de la chef.

El restaurante saludable: Seitán Urban Bistro
¿No les ha pasado que visitan un restaurante vegano y las personas que atienden tienen el carisma de una berenjena? Por alguna razón en lugar de acoger a los interesados se esfuerzan en asustarlos.

Felizmente en Seitán Urban Bistro se han esforzado en presentar una carta amistosa donde no se van a perder buscando spaghettis de zucchini o tocino de castaña. Al contrario, aquí uno puede encontrar platos sencillos como unas papas huamantanga en tres cocciones, unas sliders de seitán o una milanesa con puré, todos cumpliendo con los principios básicos de la gastronomía plant-based. Pero como no todo se limita a frituras también hay ensaladas con vegetales orgánicos, salteados orientales y pasta integral. Para las oficinistas hay menú del día entre semana. ¡Afortunados ellos que trabajan cerca de este restaurante!

Seitán Urban Bistro queda en Alfonso Ugarte 150, Miraflores.
Mi recomendación: Los platos con productos de temporada.


La pizzería: Spizza
Spizza abre nuevo local en La Aurora y yo soy el blogger más feliz de Lima con esa noticia. Mi pizza favorita a 15 minutos de mi oficina. Hace años que gracias a ellos aprendí como es una pizza napolitana tradicional: masa fresca (harina, agua, levadura y sal), estirada a mano y cocción a 400° C en horno a leña. Si a eso le suman el uso de insumos frescos y de buena calidad, el resto es mero trámite. Spizza cuenta con más de 20 variedades de pizzas que van desde la Margherita con queso, tomate y albahaca, la vorace, ideal para los carnívoros, con chorizo, jamón, tocino y salame italiano y la funghi con champiñones, portobello y grana padano Como verán hay para todos los gustos pero también pueden encontrar una prolija selección de platos de comida italiana.

Spizza queda en Av. Dos de Mayo 455, San Isidro y en Arias Schreiber 147, Miraflores.
Recomendación: Cualquier pizza es buena pero lo mejor viene al final, comer los bordes con aceite de oliva picante.

La cafetería: Neira Cafe Lab

Harry Neira está sentado frente a mí. Con la máxima concentración deja que el tiempo corra y el café recién molido siga filtrándose. Yo, hecho todo un simplote que vive pensando en el "trabaja americano", estoy ahora presenciando el nacimiento de un V60 ("pour over"), método a través del cual el café adquiere característica muy particulares. Por añadidura, ni siquiera lo sirven en taza sino en un vaso especial que permite saborear el café en toda su extensión. Harry insiste: "deja que se enfríe y descubrirás otras aromas y sabores"


Esta epifanía del café peruano se dio en Neira Café Lab, un oasis miraflorino, donde ya aprendí que existe todo un terreno por descubrir más allá del capuccino y el americano. Obviamente alguien me dirá que en verano nadie toma café. ¿Así? Prueben el cacaoccino frío con puro cacao peruano o el toddy, infusionado durante 24 horas. Y antes que me olvide, si bien el azúcar no está proscrita en el local, yo les sugiero prescindir de ella. Vamos, ya es tiempo de aprender a qué sabe el café bien preparado.

Neira Café Lab queda en Enrique Palacios 1074, Miraflores.
Recomendación: El V-60. Les cambiará la vida.

La tienda: El Cacaotal

En un pequeño local, ubicado en el distrito de Barranco, la antropóloga estadounidense Amanda Jo, los recibirá con una sonrisa de oreja a oreja para mostrarles más de 35 marcas de chocolates provenientes de todo el Perú. Yo me sentí como un niño en la tienda de Lego al ver tantas variedades provenientes de zonas que no son muy conocidas como Tumbes, Pasco o Ucayali, además de mis eternos favoritos como Maraná, Magia Piura y Cacaosuyo.

Si ustedes piensan que este local es sólo para paladares experimentados pues es todo lo contrario. El Cacaotal es una tienda abierta para todos los aficionados al chocolate. Amanda está lista para guiarlos en una ruta de acuerdo a sus gustos para que hallen su chocolate favorito. Tiene incluso una mesa donde ha elaborado perfiles de distintas barras de acuerdo a sus características propias (acidez, amargor, astringencia, etcétera) y así poder aprender a descubrir los sabores del cacao nativo peruano. ¿Qué hacen leyendo este post? ¡Vayan de una vez a El Cacaotal!

El Cacaotal queda en Colina 108, Barranco.
Recomendación: Pónganse en las manos de Amanda, ella sabrá guiarlos. 

Tres sorpresas
¡Ay de aquel blogger que pierde la capacidad de sorprender o emocionarse ante una nueva propuesta gastronómica!

Gambino

Desde la primera vez que visité Gambino y el dueño me presentó orgulloso la carta afirmando que todo era casero, desde la salsa hasta las pastas entendí que había llegado a un oasis de la comida italiana en San Borja.

Y es que desde que uno siente la textura de la pasta o prueba el sabor de la salsa de tomate ya está claro por donde va la propuesta de este restaurante. Pero la sorpresa va cuando descubro platos que sólo recuerdo haber visto en Buenos Aires: los sorrentinos, la milanesa napolitana o una pasta con salsa tuco-pesto. Al restaurador sólo podría decirle: ¡Sos groso Eduardo!

Es difícil encontrar propuesta gastronómicas que cumplan lo que vengo repitiendo hace años: "Lo más simple es lo más difícil de lograr" más en Gambino lo siguen al pie de la letra. Pequeño detalle, el local está decorado con motivos de la mafia italiana, incluso una lista de mandamientos que deben cumplir sus miembros aunque yo agregaría uno más: comer pasta casera todos los días. 

Gambino queda en San Borja Norte 491, San Borja.
Recomendaciones: Spaghetti con salsa arrabiata, 

Di Café Tienda & Gourmet

¡Como me encantan los desafíos! Cuando me escribieron de Di Café retándome a conocer su vitrina de postres me tomé un tiempo para evocar aquella vez cuando probé el huayruro, su postre estrella, en el local de San Isidro. Vaya, ¿por qué no regresé?

Cuando uno está frente a su vitrina es inevitable tomarse un tiempo admirando los colores, las texturas diferentes y los ingredientes que componen una armonía donde han cuidado hasta el más mínimo detalle. Pero cuando los prueben encontrarán joyas como el plátano-manjar, un postres que remite a sabores de infancia, la tarta de limón, una delicada versión del tradicional postre limeño, o el swing de frutas, un postre refrescante que invita a comerlo en una terraza con un vino para la ocasión.

No es frecuente encontrar una cafetería donde sean tan prolijos en la elaboración y presentación de sus recetas y por eso me alegro mucho de haber aceptado la invitación de Dí Café & Tienda Gourmet para conocer su propuesta. Por mérito propio se han ganado un nuevo cliente.

Dí Café & Tienda Gourmet queda en San Ignacio de Loyola 150, La Molina.
Recomendaciones: Swing de frutas, huayruro, plátano manjar.

Qalani

Ha llegado la era de las barras: locales pequeños, carta breve y mobiliario sencillo son las características que las distinguen. Pequeño detalle, la mayoría se conforma con servir los mismos platos y por eso me alegra tanto haber visitado Qalani. En su carta encontrarán los platos clásicos como los cebiches, las causas y los arroces pero también se han preocupado de darles personalidad propia y un sútil toque norteño a las recetas. Si a eso le agrego que se preocupan por la sostenibilidad buscando usar pesca del día y nuevas especies, entenderán porque los incluyo en esta selección. 

Es difícil que pueda recomendar un solo plato de Qalani. Más bien creo que es el lugar ideal para una escapada de lunes a viernes o para huir de esas malhadadas franquicias cebicheras. Ahora que viene el verano ya sabrán donde encontrarme. ¿Ya ve Don Fernando? Eso le pasa por no hacer tortitas de choclo. 

Qalani queda en Av. Rivera Navarrete 2785, Lince.
Recomendación: Tortitas de choclo, arroz del chino, tiradito con pesca del día.

martes, 9 de enero de 2018

Lo que dejó el 2017 (I)

¿Me creerían si les digo que debí revisar una carpeta con más de 1,900 fotos para armar este resumen? Y eso que no estoy contando las que además tomé con el smartphone. No piensen que es una tarea ingrata, al contrario esto me permitió evocar todas las aventuras que, para bien o para mal, viví este año. Empecemos la décima temporada con el primero de tres posts recopilando mis restaurantes favoritos, las sorpresas y las decepciones de este año de marras que ya se fue.

Los favoritos de siempre
¿Qué sería de este blog sin sus restaurantes favoritos? Si alguien piensa que ese rótulo les da el aura de intocables pues es todo lo contrario. Como ya soy cliente habitual y me reconocen desde que entro, saben muy bien que no les permitiré el más mínimo error. 

La Locanda

Dicen que en la vida lo único constante es el cambio y esta máxima se aplicó muy bien este año en mi restaurante favorito. La carta se reinventó incluyendo las nuevas creaciones del chef Zorim Wong donde los mariscos tuvieron el protagonismo aunque no faltaron joyas como las mollejas en salsa de chocolate y la panceta de cerdo confitada. Tampoco puedo olvidar su propuesta de steakhouse con variados cortes Certified Angus Beef y exquisitos acompañamientos.

Pero nada estaría completo sin la atención personalizada del equipo de salón liderado por Oscar Huajardo. Y ya no lo digo por mí, cliente habitual hace más de siete años, sino por aquellas personas a quienes se lo recomendé para celebrar una ocasión especial. En todos los casos recibí correos de agradecimiento por haber vivido una experiencia memorable. ¡Tarea cumplida por todo el equipo de La Locanda!

La Locanda del Swissôtel queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
Teléfono: 421-400
Mi recomendación: Se viene una nueva carta así que pongánse en mano del equipo de salón.

Chifa Titi

No es que un restaurante sea bueno o malo sino que tan consistente puede ser a lo largo de los años. Cuando un chifa ya acumulaba auspiciosas reseñas desde los años 80, entonces como que no hay mucho para discutir sobre su calidad.

Desde aquella vez que probé un espectacular tallarín saltado en el Chifa Titi algo cambió dentro de mí. Ya no soy ese blogger joven e impresionable que se conformaba ordenando wantán frito y chaufa especial. Ahora me deleito con platos novedosos como el fan sí estilo Sichuán, los langostinos kin tú y las costillas de cerdo en salsa Thai. ¡Como has cambiado blogger pelón!

Titi es el chifa ideal para salir de la zona de comodidad. Si bien pueden encontrar platos tradicionales de la comida cantonesa, lo más recomendable es aventurarse y probar nuevos sabores. La experiencia puede resultar costosa pero les aseguro que será un camino que nunca más abandonarán.

Chifa Titi queda en Av. Javier Prado Este 1212, San Isidro.
Teléfono 224-8189. Es obligatorio hacer reserva y ser puntual.
Mi recomendación: Pichón al horno, costillas en salsa Thai, chita entera al vapor.

Don Fernando

Lo voy a poner muy simple: a este restaurante vengo más para alegrarme el día que para comer. Me contagio de la buena onda que, tanto en el salón como delante de los fogones, tienen los hermanos Vera-Horna y dejo que ellos escojan la mejor pesca del día para elaborar sus mejores platos.

En este restaurante no hay más secreto que la pasión por su cliente desplegada a lo largo de sus 25 años de existencia. Si bien este año mantuvieron la calidad en todas mis visitas, la novedad fue que me aventuré con sus opciones de pizarra  y así descubrí su espectacular arroz con cerdo, plato cuyo video de preparación tuvo más de 10,000,000 de reproducciones en la página "A comer". Todo un record para un plato con todo el sabor de casa y que sin ningún remordimiento puedo confesar que estuvo mejor al que preparaba mi mamá cuando yo era niño.

Así que ya saben, en Don Fernando no sólo pueden encontrar lo mejor de la comida norteña, una ojeada a la pizarra del día no está de más, quizá descubran un plato que los convierta en clientes habituales.

Don Fernando queda en General Garzón 1788, Jesús María.
Teléfono: 261-0361
Mi recomendación: Mariscos al pil-pil. Pescado entero frito. Arroz con pato.

Tzuru, restaurante nikkei

Pocos restaurantes tienen el record de no hacer cometido errores cuando los he visitado. Por eso es que Tzuru rompió la invariable trilogía y este año mantiene ese lugar privilegiado.

Sí en el Sushicage aprendí que en cuestiones de comida nikei no todo era acevichado, yakimeshi o langostino al panko, en Tzuru salí de mi zona de comodidad para degustar platos tradicionales como el okonomiyaki, el ishiyaki gohan y el donburi. También hay platos fusión donde el equipo de cocina hace gala de su creatividad, por ejemplo una prolija versión de arroz con pato. 

Si a eso le sumamos un ambiente con una decoración moderna, un equipo de salón listo para absolver dudas y hacer recomendaciones entenderán por qué en tan poco tiempo se convirtió en uno de mis favoritos. 

Tzuru, restaurante nikkei queda en calle 21 No.707, San Isidro.
Teléfono: 225-5195
Mi recomendación: Déjense llevar por el equipo de salón. 

El restaurante de marca: Astrid y Gastón 

Este año, contra viento y marea, logré visitar los tres restaurantes más famosos de Lima y publicar en una misma temporada las correspondientes reseñas. Siendo lo más objetivo posible, ni el poderío nikkei de Maido ni la delicadísima propuesta de Central fueron suficientes para hacerme vivir una experiencia como sí lo hizo Astrid y Gastón en tres memorables ocasiones.

Una comida que empieza con una canastilla de panes como la que se ve en la foto adjunta jamás terminará mal. Si a eso le sumamos una carta variada que homenajea a los mejores productos de este país y un ambiente que puede adecuarse a diferentes ocasiones, no es difícil intuir por qué causó en mí tan buena impresión. Mi consejo es que vayan en grupo, piquen las entradas, ordenen las sartenes para compartir y terminen con el postre más grande de la carta. Y antes que me olvide, aquí no tienen que esperar meses para conseguir reserva.

Astrid y Gastón queda en Paz Soldán 290, San Isidro.

Teléfono: 442-2775

Mi recomendación: Vayan en grupo y sean felices compartiendo.

El restaurante contemporáneo: Matria
Con una propuesta gastronómica que varía en cada estación no es difícil encontrar novedades en Matria. Lo difícil es sacarme de mi zona de comodidad, aquella donde vivo prendado de sus spaghettini nero con langostinos. 

Por eso les recomiendo que vayan con ganas de investigar cada línea de la carta para deleitarse con nuevos sabores. La chef Arlette Aulert trata a cada plato como si fuera uno de sus hijos, respetando la calidad que sólo puede brindar el insumo de temporada y haciendo gala de su experiencia desarrollando nuevas recetas. Si bien la carta es pequeña tiene opciones para todos los gustos y no descuidan la parte más dulce donde cada postre es más prolijo que el otro. Prometo visitarlo más seguido el 2018. 

Matria queda en Mendiburú 823 , Miraflores.
Teléfono: 422-2784
Mi recomendación: Conchas de abanico grilladas, tagliolini alle vongole, panceta rostizada.

El restaurante de carne: Osso y Carnal Prime Steakhouse

Este año sí que dí rienda suelta a mi lado carnívoro. La manera adecuada para evaluar restaurantes de carnes es visitarlos en varias ocasiones y probar diferentes cortes. Tarea que exige un presupuesto aparte aunque en ambos casos sí que valió la pena.

Osso tenía una deuda conmigo. Cuando uno ofrece una propuesta diferenciada (carne madurada, cortes especiales, producción artesanal) a un costo elevado se espera que presten atención a los detalles. en las diversas ocasiones que visité el local de San Isidro todo salió muy bien. La presentación de los platos, el término de cocción y las recomendaciones que siempre fueron muy acertadas. 

El ambiente es ideal para el público corporativo que busca impresionar a sus visitas o relajarse con un after-office en la barra. Si a eso le sumamos el espléndido servicio de mesa dirigido por el maitre Alfonso Candiotti, ahora sí puedo afirmar que están al nivel que se espera de una propuesta tan costosa. Si bien disponen de una cava bien provista yo les recomiendo que lleven su malbec favorito para disfrutar mejor esta propuesta.

Osso queda en Av. Central 172, San Isidro.
Teléfono: 469-7438
Mi recomendación: Los anticuchos de corazón Angus, los sliders y la entraña con Mac & Cheese.


Carnal figura en esta selección por mérito propio. Es difícil compararlo con otros restaurantes pues el metodo de cocción de la carne es distinto. Acá utilizan un horno especial infrarrojo de alta temperatura que le da una textura y sabor diferente. No me extenderé hablando de los diferentes cortes de carne más si les dejaré unas recomendaciones para que la experiencia justifique el costo, que no es nada económico. Prescindan de las entradas y de los platos de fondo. La clave es ir en grupo y ordenar los cortes importados de alto gramaje como el cowboy steak, el tomahawk, el bone-in rib eye. Una ensalada para refrescar el paladar es suficiente para acompañar. Si disponen del presupuesto suficiente elijan los cortes madurados.

Lo único que no terminó de convencerme fue el servicio a la mesa, un tanto despreocupado y con algunos bemoles impensables. Tener a un mozo estornudando cada cinco minutos no es la música de fondo que yo deseo para mi cena y tampoco va con esa aura de exclusividad que hay en este restaurante.

Carnal Prime Steakhouse queda en Elías Aguirre 698, Miraflores.
Teléfono: 243-3088
Mi recomendación: Pidan los cortes especiales pero asegúrense de la disponibilidad al momento de hacer la reserva.

La pastelería: Yogashi Patisserie

¿Qué puedo decir acerca de mi pastelería favorita? Muy sencillo, cada vez que me paro frente a esa vitrina, quedo embelesado ante la variedad y exquisita presentación de cada postre resultado de una amalgama de pastelería francesa con ténicas japonesas.

Sea algo tan simple como un macarrón (los mejores de Lima), los postres con chocolate como el chocodomme 64 o los que llevan frutas como el roll cake y fruit tart nunca me han decepcionado en esta pastelería. Eso sí aún tengo una deuda con los que llevan té verde, ingrediente al cual siempre he mirado de reojo.

Yogashi Patisserie es la pastelería que yo recomiendo si desean impresionar a alguien. La presentación exquisita, el uso de insumos de calidad y el tiempo de preparación justifican el elevado ticket promedio. Vale la pena agregar que, a diferencia de la pastelería peruana, las porciones están hechas para disfrutar el sabor de cada ingrediente. La vida nunca fue más dulce.

Yogashi Patisserie queda en Av. San Borja Norte 598, San Borja.
Teléfono: 433-6348
Mi recomendación: Toda la vitrina.